En Boyacá, la palabra tiene poder, significado e identidad; y, por estos días, recobró valor en el Festival Internacional de la Cultura Campesina (FICC), donde las voces del campo se unieron para resguardar lo que nos define: nuestros saberes, nuestras raíces, nuestra esencia, lo que somos.

Durante la primera semana de FICC, al interior de los auditorios de Boyacá nacieron historias; en los teatros, la palabra recobró sentido; y en las plazas se escucharon con más fuerza las risas, abriendo un espacio especial a la narración oral, la cuentería y las oralidades, en un festival que rindió homenaje al campo, donde todo nace.

Desde temprano, en Paipa, Cucaita, Villa de Leyva, Samacá, Chiquinquirá y Tunja, los estudiantes abrieron las puertas a los cuentos que viajaron desde lejos. “Yo soy origamista y vine a compartir cuentos cortos”, dijo Leidy Cortés, desplegando entre sus dedos papeles que, al menor descuido, se convertían en pájaros, montañas, barcos o sueños infinitos.

Por otra parte, la Plaza de Bolívar se convirtió en un escenario abierto para todo tipo de público con Callecuento, donde la tradición campesina se mezcló con el ritmo del freestyle. Cristian Rueda, coordinador de Narración del Festival, lo dijo con orgullo: “Aquí se mezclan las raíces campesinas con el lenguaje del rap; además, tuvimos tiplistas, contrapunteo y música de la tierrita, como una propuesta hermosa de los jóvenes boyacenses que trabajan por este arte”.

El resultado fue una fusión poderosa: versos improvisados que hacían imaginar el campo, relatos de la abuela, dichos cotidianos y la tradición de las artes y los oficios que trasciende desde nuestros ancestros hasta las próximas generaciones; que, si por gusto se inculca, por suerte serán testigos de la herencia oral como un testimonio que se transmite y se preserva.

En las noches, el auditorio Eduardo Caballero Calderón de Tunja fue el escenario principal para las Funciones de Gala, donde los narradores invitados, entre ellos Ana Wonka, hicieron del amor su hilo conductor. “Muchos de los narradores que hoy estamos acá empezamos porque un día, en el colegio, vimos a alguien contando historias y dijimos: ‘Yo también quiero hacer eso”.

Sus palabras resonaron en el público, que la escuchaba con los ojos brillantes. Junto a ella, Rafo Díaz, desde Perú, tejió historias de tradición oral y de sus viajes por África, recordando que la narración es una forma de traer el mundo a la memoria.

Y es que la palabra viajó por todas partes: desde el Teatro Café Amero, uno de los escenarios a destacar por ser uno de los pocos lugares en Latinoamérica diseñados para cuenteros y narradores. Allí, Mauricio Patiño sintió de primera mano la buena energía: “Este lugar es sagrado, especial para mostrar nuestro arte”. Así mismo, Yala Rivera, quien llegó desde Cuba con el alma repleta de historias afro, comentó: “Estoy feliz porque el público de Boyacá ha sido brutal”, sonriendo mientras hablaba.

Igualmente, Cristian expresó que traer al público nuevas formas de relatar “permite que ellos también potencialicen sus habilidades escénicas y ganen confianza en sí mismos”.

De la misma forma, entre el público, Orlando Carrillo resumió lo que muchos sentían en cada presentación: “Estos eventos me hacen imaginar y recordar las historias que contaban nuestros abuelos. Hoy uno siente que esa tradición sigue viva, gracias a la narración y la cuentería”.

Por eso, la invitación sigue abierta para que propios y visitantes —desde los más pequeños hasta los más grandes— se acerquen a disfrutar de este espacio que celebra la palabra, la tradición y el encuentro. Un lugar donde los artistas, con su voz y su ingenio, nos recuerdan quiénes somos y despiertan en cada uno la capacidad de soñar y de imaginar.

COMUNICACIONES FICC 2025

Celebrando nuestra Cultura Campesina

FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA CULTURA CAMPESINA

02 DE OCTUBRE AL 02 DE NOVIEMBRE

BOYACA-COLOMBIA

DESARROLLADO POR FICC 52 AÑOS – 2025 

WhatsApp

¿Necesitas ayuda?

¡Hola! ¿Te gustaría chatear con nosotros por WhatsApp? Estamos aquí para ayudarte.

Chatear