Hablar de literatura en un contexto donde aún no existe una cultura lectora sólida es, sin duda, un reto. En muchos casos, ni siquiera se comprende plenamente su significado. El teórico alemán Thienemann lo expresó con claridad al afirmar: “La literatura es una forma del pensamiento. Ella afianza la expresión de la lengua, le asegura permanencia objetiva para que persista y actúe en el tiempo. No es simple ni unívoca, sino compleja, mutable de individuo en individuo y de época en época, y se acompaña de la socialización y comprensión de esta”.
Partiendo de esta idea, reconocer la importancia de la literatura dentro del Festival Internacional de la Cultura Campesina (FICC), en su versión número 52, es motivo de orgullo. Este festival, con más de medio siglo de historia, se ha consolidado como un espacio que trasciende fronteras. Su impacto se multiplica año tras año, no solo en Boyacá, sino en todo el país, al reunir a artistas, escritores e investigadores nacionales e internacionales que aportan saberes, memoria y amor por la tierra, reafirmando su lema: El campo, donde todo nace.
Abrir un libro es abrir una puerta al conocimiento, a la imaginación y al alma de quien escribe. Es sumergirse en un universo donde cada palabra tiene una historia y cada página guarda una intención. Leer es un acto de encuentro: con uno mismo, con los demás y con el mundo.
Pero ¿qué pasa con quienes no pueden leer de la manera convencional? ¿Qué ocurre con quienes perciben la realidad de una forma distinta, pero igualmente valiosa? La respuesta llegó este año de manera inspiradora.
En el marco del Área de Literatura del festival, se presentó un proyecto editorial que rompe paradigmas y amplía horizontes: “Ucumarí”, el primer libro inclusivo que rinde homenaje al Oso Andino y al Parque Nacional Natural Chingaza. La editora Ángela María Sierra, de la editorial Anteojos, compartió que el libro nació al reconocer un vacío en la cantidad de historias accesibles para todos los públicos.
“Es un libro pensado para que todas las personas puedan leer a través de los sentidos distintas formas de habitar el mundo; para que derribemos barreras, abracemos la inclusión como parte de lo humano y digamos sí a la inclusión en los libros y las historias para todos”, afirma.
“Ucumarí” fue reconocido por Parques Nacionales Naturales de Colombia por su aporte a la preservación ambiental y a la inclusión. Se desarrolla en siete formatos accesibles —braille, audiodescripción, lectura fácil, pictogramas, lengua de señas colombiana, macrocaracteres y formato digital interactivo—, permitiendo que niños, niñas y personas con discapacidad vivan la experiencia literaria con todos los sentidos.
Una verdadera “joya” de la inclusión que redefine lo que significa leer: no se trata solo de descifrar palabras, sino de sentir, comprender y conectarse con el mensaje. “Ucumarí” nos invita a mirar la lectura desde otro ángulo: el de la sensibilidad y la empatía. Su propuesta rompe con la idea de que los libros son solo para quienes leen con los ojos; demuestra que también se puede leer con las manos, con los oídos y, sobre todo, con el corazón.
Además de su aporte inclusivo, el libro cumple una función ambiental y cultural invaluable. A través de su historia, los lectores pueden acercarse al ecosistema del Oso Andino, comprender la importancia de conservar los páramos y valorar la riqueza natural del territorio colombiano. Leer “Ucumarí” es, en esencia, reconectarse con la tierra, con lo que somos y con lo que debemos proteger.
Desde la editorial Anteojos se destacó la pertinencia de presentar este libro en el marco del FICC, un festival que, según Sierra, “comparte la visión de cuidar el territorio y promover contenidos que eduquen desde la empatía y el respeto por la diversidad”.
A un mes de su lanzamiento, las reacciones han sido positivas. La alegría de los niños y las experiencias compartidas durante el taller impartido por la editorial son prueba de que la apuesta fue acertada.
Como decía Andrés Oppenheimer en Sálvese quien pueda, “la lectura no se acaba, se transforma”. Y “Ucumarí” es precisamente eso: una transformación, una nueva manera de leer y sentir la literatura.
Sin duda, se trata de una evolución en la forma de entender los libros. En tiempos dominados por la automatización y las pantallas, este proyecto nos recuerda que un libro físico sigue teniendo el poder de unirnos, enseñarnos y conmovernos.
Este es un libro que no discrimina ni excluye y reafirma algo esencial: la lectura es un derecho universal y la cultura, un camino para todos, como lo dijo Jorge Eliécer Gaitán.
COMUNICACIONES FICC 2025
